Los electrodomésticos que más electricidad piden no son los que más se ven en las apps de hogar conectado: son la placa, el horno, el termo, la secadora, el aire y, cada vez más, el punto de recarga. Cada uno puede superar con holgura los 2.000 W. Juntarlos en el mismo magnetotérmico de enchufes generales es una de las improvisaciones más frecuentes en reformas «de cara»: la cocina queda bonita y el cuadro sigue como en 1998. Entender qué merece circuito propio evita cortes, cables calientes y la sensación de que «la luz es débil» cuando en realidad la instalación está al límite.
Por qué la normativa (y el sentido común) separan cargas
Un circuito independiente permite elegir sección de cable y calibre de PIA para esa máquina, sin que el resto de la vivienda sufra el pico. Si falla, solo se apaga ese aparato. Si hay una fuga en el termo, no tiene por qué oscurecer el salón si los diferenciales están bien repartidos. Mezclar inducción con nevera, microondas y enchufes de móvil convierte cualquier pico de cocina en un corte general de la estancia. En viviendas nuevas esto viene de serie; en las antiguas, a menudo no.

Cocina: el caso más habitual
La placa de inducción puede pedir 7 kW en el papel y bastante menos en uso real de dos fogones, pero el horno suma. El lavavajillas y la lavadora, si están en el mismo frente, añaden resistencias de agua caliente. Lo razonable es: circuito de placa, circuito de horno, circuito de lavadora o lavavajillas según distribución, y enchufes de pequeña máquina aparte. Si solo hay un PIA de 25 A para «toda la cocina», cocinar un asado un domingo con la placa a media potencia es un experimento. Más detalle de tomas y extractores está en cocina conectada: enchufes y seguridad.
Agua caliente, lavadero y clima
- Termo eléctrico: resistencia continua o a impulsos. Circuito propio y, si se programa, coincidencia con valle. No lo alimentes desde una regleta de lavadero.
- Lavadora y secadora: picos de resistencia. Mejor líneas separadas o, como mínimo, no simultáneas a plena carga en el mismo 16 A.
- Aire acondicionado: el arranque y la potencia nominal piden sección y protección acordes. Un split «al enchufe del dormitorio» es una solución temporal que se vuelve permanente.
- Calefacción eléctrica: emisores de 1.500–2.000 W por estancia saturán el circuito de enchufes si se encienden varios a la vez.
Monitorizar esos circuitos, como se explica en consumo eléctrico por circuitos, enseña si el problema es hábito o falta de línea. Ver un pico de 6 kW en «enchufes generales» es la prueba de que la cocina o el clima están mal colgados.
Un electrodoméstico de 3 kW no es un gadget: es una derivación que merece su propio interruptor en el cuadro.
Qué se puede hacer sin obra y qué no
Sin obra se puede no usar a la vez placa y horno, programar el termo, bajar potencia del clima y evitar radiadores en el mismo circuito que la tele. Son paliativos honestos. Con obra mínima —canaleta, falso techo, rodapié técnico— se puede llevar una línea nueva al termo o a la placa. El cuadro debe tener hueco y un profesional debe calcular sección. Las buenas prácticas eléctricas recuerdan que añadir un módulo «porque cabe» no legaliza un cable de 1,5 mm² para una inducción.
Relación con la potencia contratada
Aunque cada circuito esté bien, si todos tiran a la vez la acometida corta o el maxímetro dispara. Por eso el cálculo de potencia contratada se hace con coincidencias, no sumando catálogos. Un hogar que no puede permitirse 7,4 kW de recarga más inducción a las nueve de la noche no tiene un fallo moral: tiene un techo físico. Diseñar circuitos es también diseñar hábitos: agua caliente de madrugada, recarga de madrugada, cocina sin tres resistencias simultáneas.
Una checklist al comprar un aparato grande
¿Qué potencia máxima declara? ¿Hay PIA y cable dedicados? ¿La toma es fija o un schuko justo? ¿Coincidirá con otro grande a la misma hora? Si alguna respuesta es no, el presupuesto del electrodoméstico está incompleto: falta la partida eléctrica. Esa partida, hecha una vez, dura décadas. Improvisar con ladrones dura hasta el primer asado de diciembre.
Al sustituir una placa de gas por inducción, el cambio no es solo de encimera: es de acometida de cocina. Pregunta por la sección que llega hasta la caja, no solo por el hueco del mueble. Un horno nuevo de más vatios en la misma toma del horno viejo puede ser aceptable si el circuito ya era dedicado y el cable aguanta; no lo es si ambos se alimentaban de un enchufe de encimera. Anota en el inventario de la casa qué PIA corresponde a cada máquina grande: el día que salte, sabrás qué no abrir en la nevera y qué sí se puede usar. Tratar la alta potencia como una capa más del hogar —igual que la iluminación o el clima— evita que la reforma bonita deje la instalación en evidencia cada domingo.





