La potencia contratada es el techo instantáneo que la vivienda puede demandar. No es lo mismo que el consumo del mes: se puede gastar poca energía y, aun así, disparar el límite si coinciden inducción, horno y aire. Contratar de más sale caro todos los meses; contratar de menos se nota en cortes o en el maxímetro, según la tarifa. Calcularla bien no exige un software complejo: exige listar las cargas grandes, estimar cuáles coinciden de verdad y dejar un margen pequeño, no un colchón de varios kilovatios «por si acaso».
Potencia, energía y coincidencia
Un termo de 1,5 kW encendido dos horas gasta 3 kWh, pero en el instante pide 1,5 kW. Una vitro de 7 kW pide esos 7 kW solo en el pico de varios fogones. La potencia contratada tiene que cubrir el instante peor razonable, no la suma de todas las placas de características de todos los aparatos. Nadie usa inducción a tope, horno, lavadora, secadora, termo y aire al mismo tiempo todos los días. El error habitual es sumar catálogos; el error contrario es mirar solo la media mensual y quedarse corto el día de invitados en agosto.

Un método práctico en cuatro pasos
- Lista las cargas fijas o largas: frigorífico, router, iluminación LED, standby. Suelen ser unos cientos de vatios.
- Lista las cargas grandes: cocina eléctrica, horno, termo, aire o calefacción eléctrica, lavadora, secadora, cargador de vehículo.
- Marca coincidencias reales. Cena más horno, o clima más vitro, o recarga nocturna más termo. Elige dos o tres escenarios, no veinte.
- Suma el peor escenario creíble y añade un 10–20 % de margen. Redondea al escalón de contratación de tu tarifa.
Quien ya monitoriza circuitos puede sustituir la estimación por datos de picos reales, como se explica en cómo monitorizar el consumo por circuitos. Dos semanas de curva máxima suelen valer más que cualquier tabla genérica de «piso de 90 metros».
Casos que desajustan el cálculo
- Cocina eléctrica potente sin circuito ni hábito de no acumular fogones. Ver circuitos para electrodomésticos de alta potencia.
- Calefacción eléctrica por acumuladores o emisores en invierno: el pico puede duplicar el del resto del año.
- Cargador de coche en 7,4 kW que coincide con la cena. Ajustar la recarga a valle o limitar amperios cambia la potencia necesaria, detalle cubierto en requisitos del cargador doméstico.
- Placas y batería que cubren parte del mediodía pero no el pico de noche. La autoconsumo no reduce siempre la potencia a contratar; a veces sí reduce energía.
Pagar de más por potencia es un hábito; quedarse corto es un corte. El punto medio se mide en coincidencias, no en metros cuadrados.
Cómo saber si hoy estás sobrecontratado
Si nunca salta nada, si el maxímetro (cuando aplica) queda muy por debajo del término de potencia y si en invierno y verano los picos medidos están claramente bajo el límite, hay margen para bajar un escalón y observar un mes. Baja de uno en uno. Si al contrario hay cortes al cocinar con clima, no subas a ciegas: primero reparte horarios, limita el cargador o evita termo más vitro a la vez. Ajustar hábitos es gratis; subir potencia es una cuota para siempre.
Tarifas con dos potencias y discriminación horaria
Algunas tarifas permiten contratar potencias distintas en periodos punta y valle. Encaja bien si el pico real está por la noche —termo, lavadora, recarga de coche— y el día es más suave, o al revés en un hogar que cocina y climatiza a media tarde. No es obligatorio complicarse: si los picos son parecidos todo el día, una sola potencia bien calculada es más clara. La discriminación horaria de energía (el precio del kWh según la hora) es otra palanca: desplazar lavadora y termo reduce la factura sin tocar el término de potencia. Mezclar las dos ideas sin datos suele terminar en un contrato difícil de entender y en hábitos que nadie sigue.
Con autoconsumo, el mediodía puede bajar el consumo de red y no el pico de la noche. Por eso las placas y baterías domésticas se valoran en kWh ahorrados y en si la batería cubre el pico, no como un recorte automático de los kW contratados. Quien baje potencia «porque ya hay placas» sin mirar el pico nocturno se encuentra el corte en la cena de invierno.
Relación con el cuadro y con el contrato
La potencia contratada no puede superar lo que la acometida y el cuadro permiten con seguridad. Un electricista confirma ICP, magnetotérmico general y sección de línea. Cambiar el término en la comercializadora sin esa comprobación es poner un número en la factura que la instalación quizá no puede honrar. Con placas, baterías o un punto de recarga, revisa también la legalización. Calcular la potencia es una decisión de hogar: datos de uso, coincidencia de cargas y un margen pequeño. Lo demás es inercia del contrato anterior, que casi nunca se revisó cuando cambió la cocina o llegó el segundo aparato de clima.





