En viviendas llenas de fuentes conmutadas —cargadores, placas de inducción, bombillas LED, variadores de aire, SAI, hubs— el diferencial clásico tipo AC a veces salta «sin motivo» o, peor, deja de ser el más adecuado para ver ciertas fugas. El mercado ofrece diferenciales superinmunizados y tipos A, F o B. No son sinónimos ni un upgrade de marketing. Son respuestas a distintas formas de corriente de defecto. Esta guía ordena el criterio para hablar con el electricista sin pedir el aparato más caro por miedo.
Qué está pasando cuando «salta el diferencial»
Un interruptor diferencial compara la corriente que entra por fase con la que vuelve por neutro. Si hay un desequilibrio por encima de su umbral (habitualmente 30 mA en vivienda), abre. Las fugas reales —humedad, un termo, un cable pelado— deben hacerlo saltar. Las fugas funcionales de equipos electrónicos, sumadas, y los transitorios de arranque, a veces lo hacen saltar sin que haya un defecto peligroso clásico. Distinguir ambos casos es el núcleo de por qué saltan diferencial y magnetotérmico. El superinmunizado no «quita seguridad»: filtra disparos intempestivos ante perturbaciones de alta frecuencia, manteniendo la protección a 50 Hz.
Tipo AC, A, F, B y la palabra superinmunizado
El tipo AC, muy visto en instalaciones antiguas, está pensado para fugas senoidales. El tipo A añade sensibilidad a componentes pulsantes, típicas de electrónica. El tipo F y B cubren escenarios con variadores y continua más compleja, más habituales con recarga de vehículo o cierta climatización. «Superinmunizado» describe, en la práctica comercial, un diferencial (suele ser tipo A) con mejor inmunidad a disparos por transitorios y fugas de alta frecuencia. No sustituye un análisis de qué cargas hay en el cuadro. Pedir un tipo B para un piso sin esas cargas es, a menudo, gastar de más; quedarse en AC puro en un hogar saturado de LED y cargadores es quedarse corto.

Selectividad y varios diferenciales
Si toda la casa cuelga de un solo 30 mA, cualquier fuga apaga luces, router y congelador. Repartir por plantas o por usos —con criterio de selectividad y, a veces, un diferencial retardado de cabecera donde la normativa y el diseñador lo permitan— reduce el drama. Ampliar el cuadro para eso se solapa con leer el cuadro y con no mezclar a la ligera protecciones. Un protector de sobretensiones es otra función: no reemplaza al diferencial. Conviven, como se explica en la lógica de protección contra sobretensiones.
- Inventaría cargas: inducción, recarga, SAI, frecuencias de climatización, muchos LED.
- No sustituyas un diferencial que salta por uno «más insensible» sin medir fugas.
- Prioriza tipo A / superinmunizado en reformas de pisos con electrónica densa.
- Separa circuitos húmedos y de fuerza si el cuadro lo permite.
- La maniobra la hace un profesional; el botón de test se pulsa en casa periódicamente.
Un diferencial que nunca salta no es necesariamente mejor: puede estar ciego a un tipo de fuga. Uno que salta cada tormenta o cada vez que enciendes la vitro pide otro diagnóstico, no un puente.
Domótica y el mito de que «los módulos hacen saltar todo»
Los relés y fuentes de hubs bien instalados no deberían tumbar un diferencial sano. Si empiezan los disparos al añadir un pack de enchufes inteligentes, mira sumas de fugas, filtros y si alguien ha unido neutros de circuitos distintos —un clásico. Las buenas prácticas eléctricas evitan neutros compartidos creativos. Mide o deja medir antes de acusar al gadget. A veces el culpable es un calentador con la resistencia a tierra que llevaba años al límite y la nueva fuente conmutada empujó el desequilibrio por encima de 30 mA.
Qué pedir en el presupuesto
Describe síntomas: hora, qué se encendía, si vuelve a conectar a la primera, si moja o no. Pide comprobación de fugas por circuito, no solo el recambio del aparato. Pregunta tipo (A, F…) y si es superinmunizado de verdad según ficha, no por el color de la palanca. En viviendas con recarga de coche, el criterio se endurece y no se improvisa con un módulo de bricolaje. El diferencial es una pieza de seguridad de personas; el ahorro de diez euros no es un argumento.
Mantenimiento de bolsillo
El test trimestral del botón T sigue vigente. Anota la fecha en la tapa del cuadro. Si el test no abre, no lo uses como misterio doméstico: avisa. Tras una tormenta o una obra de vecinos en la acometida, un disparo único puede ser transitorio; una racha pide medición. El superinmunizado reduce cabreos, no la necesidad de una instalación seca y bien ejecutada.
Conclusión sobria
En un hogar de 2020 en adelante, con LED, cargadores e inducción, hablar de tipo A superinmunizado es razonable. No es talismán ni obligación estética. Es alinear la protección con las corrientes que de verdad circulan. El electricista elige el aparato; tú eliges no convivir con un diferencial que salta de mentira ni con uno que ya no ve lo que debería ver. Entre esos dos extremos está la instalación que se puede habitar con electrónica sin miedo y sin linterna cada dos semanas.





